jueves, 3 de enero de 2019

¿Juguetes de niñas? ¿Juguetes de niños?


En estas fechas, la toma de decisiones en relación a la nueva adquisición de juegos y juguetes para nuestros/as hijos/as se vuelve casi un asunto de primer orden, queremos regalar el mejor juguete y el que a su vez, mejor se adecúe a las necesidades y desarrollo de nuestros/as pequeños/as.

Hoy, no voy a hablar de tecnología ni de videojuegos ni de la importancia de que se adapten a su edad ni de cuánto es el tiempo adecuado para estar delante de una pantalla.

Hoy voy a hablar de otra realidad que he vivido en primera persona recientemente y que habla de cuánto de consolidados tenemos los estereotipos de género y de la importancia de reflexionar sobre el tipo de educación qué queremos darle a nuestros/as hijos/as, las normas y límites son fundamentales y básicos y...

también es importante desarrollar espacios coeducativos familiares que nos inviten a romper los muros de la desigualdad sexual y promueva la igualdad de oportunidades desde que nacemos

Decepción:

Entrar en una conocida tienda de juguetes, dirigirme hacia la persona encargada de la tienda y preguntar por los juguetes para niños/as de 4 a 6 años.

¿De niño o de niña? es la primera y única pregunta que me realiza la persona encargada.

Yo quise explicarle que buscaba un juguete para niña y para niño, realmente no hubo conexión, como si de un robot se tratara me realizó las indicaciones pertinentes, que supongo lleva repitiendo día tras día durante su rutina laboral y el período navideño en el que la carga de trabajo se incrementa.

"Los juguetes de niña los tienes en el pasillo central y los de niño en los pasillo laterales"  fue su primera y única respuesta.

No hubo opción a más preguntas, ni respuestas. 

Yo no buscaba un juguete con exclusividad de género, me parece que los juegos y juguetes no debieran de tenerlo y la coeducación debiera ser un proceso ya interiorizado, coeducación entendida como el proceso educativo que favorece el desarrollo integral de las personas con independencia del sexo al que pertenecen, potenciando  una construcción social común y no enfrentada como así sucede en la actualidad.

Un dato... Los/as niños/as empieza a comprender y asumir su sexo a partir de los tres años y los estereotipos de género se empiezan a consolidar alrededor de los 7 u 8 años de edad.



Tristeza:

Pasear por esos pasillos, ya no sólo diferenciados por género sino también por colores, rosa para las niñas y azules para los niños, buscando ese juego que para la persona dependienta en este caso no computa como juguete y encontrarme con un niño paseando con su madre y seleccionando los pasillos ya seleccionados, esto también se llama educación, educación inculcada desde los valores sociales y no, no recibe el nombre de coeducación.

Estos son de niña mamá!... aquí no!. 

Niños y niñas... claras víctimas sociales, de nuestra sociedad patriarcal y víctimas también de un estilo de consumo en el que las empresas de juguetes son grandes aliadas de este pensamiento clasista.

Pero... Si decimos que educamos en igualdad y no nos reafirmamos en los estereotipos,  "esto lo escucho con mucha frecuencia y en diferentes foros" 

¿De dónde aprenden nuestros/as niños/as y adolescentes esos pensamientos tan machistas que quisimos creer casi extinguidos?

Los juguetes son un instrumento de juego y una herramienta de aprendizaje, los roles los ponemos nosotros y en este caso las jugueterías nos muestran nuestra identidad social.

Rosa, cocinitas, muñecas y elementos vinculados al hogar y los cuidados para niñas.

Azul, coches, motos y elementos vinculados a la acción, al descubrimiento, etc para niños.

Pues yo pienso que va siendo hora de hacernos partícipes del cambio.

¿Cómo empezamos a coeducar?


  • Enseñar a respetar las diferencias y disfrutar de la riqueza de lo diferente y variado.

  • Romper la barrera "es cosa de niñas", "es cosa de niños" y favorecer que los juegos sean empleados por ambos sexos de manera indiferente.

  • Utilizar los cuentos como la excelente herramienta educativa que son, rompiendo las tramas sexistas y alterando a sus personajes. Dar prioridad a aquellos cuentos que educan en igualdad.

  • Favorecer el juego cooperativo.

  • Favorecer que los niños y las niñas ocupen los mismos espacios en los tiempos de juego.

  • Atender al uso de nuestro lenguaje, evitando la perpetuación de adjetivos tipo para las niñas  (guapa, linda, buena, etc) y adjetivos diferentes para los niños (fuerte, valiente, luchador, etc)