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luns, 13 de febreiro de 2017

Mujer y violencia. Ha vuelto a suceder!



Hoy, 13 de Febrero, en una semana negra, suman 10 las mujeres asesinadas en España en sólo 44 días y, 5 de ellas en los últimos 7 días.

Las historias se reproducen, parece o, quizás no lo parece y es una realidad que cada noticia y cada historia de violencia es una llamada para reproducir la siguiente, en similares o muy idénticas características.

Una mujer ha sido "presuntamente" asesinada por su marido, mujer que ya no va a poder contar su historia. El supuesto asesino sí va a poder contarlo y narrar su historia, nos cuentan que ha intentado suicidarse después de haber "presuntamente" asesinado a su mujer y a la hija de ésta pero sigue con vida, se encuentra nervioso, quizás despistado y conmocionado sin poder contar lo ocurrido. Ya ha declarado en Comisaría y confiesa el asesinato pero apenas tiene recuerdos y no sabe responder un porqué! 

¿estamos victimizando a la persona agresora que ha cometido un delito?

Yo y pido disculpas por mi pensamiento pero en ocasiones pienso que sí... 

nos ponen el énfasis en si había denuncias previas de la mujer, como si fuera un índice que mide la responsabilidad de las personas que sufren y son víctimas de violencia de género. 

¡NO! cada persona que muere a manos de su pareja es una persona indefensa que la sociedad no protege y ¡SI! cada persona que mata a su pareja es una persona asesina que ha cometido un asesinato.


Quizás hoy este post tiene un alto contenido de denuncia, de denuncia educativa porque la denuncia social es una forma de promover ese cambio  que desde la educación debemos erradicar.

Y hoy pongo el cierre con estas palabras de John Lennon que expresan aquello que quiero contar mucho mejor que mis palabras:


“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja,
y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.

No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, y que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de ese término deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo.
Y entonces, cuando estés muy enamorado de ti mismo, podrás ser muy feliz y amar de verdad a alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día.”
                                                                                                                      John Lennon

sábado, 14 de novembro de 2015

Desde siempre hasta hoy... Violencia... ¿Vamos por el buen camino?


… La desprotección social...
Los menores como moneda de cambio…

Y de cómo hablar de violencia de género, se puede estar convirtiendo en un lenguaje aprendido,  con escasos resultados si hablamos de prevención, cargada de momentos tensionales cuando las noticias sobre nuevas agresiones mortales nos sorprenden y con los también frecuentes compromisos políticos ante la necesidad de abordar la violencia de manera inmediata y que nunca se consolidan ni se establecen medidas eficaces, papel sobre papel.

Anuncios en los medios de comunicación, en vallas publicitarias, sentencias judiciales, números de teléfono a los que denunciar y órdenes de alejamiento cumplidas e incumplidas… donde las muertes continúan… consecuencia de altas cotas de violencia física, psicológica, emocional o en cualquiera de sus vertientes… padres que matan a hijo/as… hijos/as que matan a padres… hombres que agreden a sus mujeres… mujeres que también agreden a hombres… hombres que asesinan a sus mujeres... mujeres que asesinan a sus hombres... menores que crecen y aprenden desde la violencia… personas dependientes y con necesidades educativas especiales agredidas o no bien tratadas de las que no se habla… y así desde siempre y

¿Hasta Cuándo?
¿Quizás hasta siempre?
Una de las preguntas o interrogantes que se me plantean son:
¿Todo se debe llamar violencia de género?
¿Todo requiere la misma intervención?
¿Todo requiere la misma protección?
¿Todas las actuaciones deben ser realizadas mediante el mismo protocolo y bajo la misma vara de medir?


Violencia no es sinónimo de asesinato y mucho menos provocado, ni asesinato es sinónimo de la existencia previa de violencia. Son dos terminologías totalmente diferentes con contenidos diversos e intentar englobarlas para hablar de hechos delictivos extremos pienso nos desvía de la realidad de los hechos en la forma de visibilizarlos y percibirlos. NO hablo de que las herramientas legales puestas a disposición de la violencia sean excluyentes pero quizás no hemos encontrado todavía el camino adecuado para afrontar y minimizar estas terribles situaciones.

No es una cuestión sencilla generalizar en temas que abordan la conducta humana pero quizás el modelo actual de sociedad, nos conduce hacia el sostenimiento de la misma donde la persona como ser individual se encuentra sometido a una indefensión más grande de lo meramente visible y perceptible.

Desde una perspectiva social vivimos en una sociedad que promueve valores inclusivos pero que ha sido forjada desde valores exclusivos, en una sociedad educada por un matriarcado y regida por modelos patriarcales donde las etiquetas y la asignación de roles están marcadas por actitudes y conductas donde priman los que se han venido a llamar "micro-machismos", como, por nombrar alguno, la catalogación de colores según sexo, las diferencias salariales, los roles en el hogar y en la crianza de los hijos, las asignaciones sexuales, la imagen de la mujer en la publicidad, la asignación de oficios, de valores según sexo, etc.

Nuestra sociedad no está creada desde modelos comunitarios de atención a las personas, son modelos primordialmente asistenciales en los que reinan actitudes como la supervivencia, la competitividad y la individualización… conocemos nuestro entorno, formamos parte de nuestro barrio, de nuestra villa, de nuestra ciudad pero nuestra participación no es altamente activa ni participativa, el propio modelo entiendo es excluyente, tendemos a huir de los problemas ajenos y cerramos las ventanas cuando los ruidos, llantos o broncas de nuestros vecinos/as nos asustan.

El modelo de cambio que defiendo parte de la implementación de modelos educativos comunitarios y recursos sociales basados en la colaboración, la cooperación, la tolerancia, la empatía, el respeto, la solidaridad y sobre todo la igualdad.

Y en este modelo, una gran parte de la responsabilidad de cambio, además del estamento político debe partir de los profesionales, de la educación, de la sanidad, de los servicios sociales, de la justicia.

¿Dónde nos encontramos estos profesionales?
¿Qué lectura somos capaces de realizar ante el dolor ajeno?
¿Qué medidas preventivas adoptamos?
¿Qué protocolo de actuación seguimos?

Soy fiel defensora de utilizar, ante cualquier situación de violencia, la DENUNCIA como primera herramienta legal pero y ¿el después?..

¿Quién protege a las víctimas?
¿Quién atiende sus necesidades atendiendo a su circunstancia, edad, recursos y necesidades?



He acompañado a madres y padres a denunciar a sus hijos por violencia en el ámbito familiar, he acompañado a mujeres a denunciar por ser víctimas de agresiones sexuales, a hombres por indefensión ante situaciones de divorcio o separación, he acompañado a menores agresores y agredidos por sus  padres, he atendido y atiendo a personas que sufren acoso escolar, que son víctimas de violencia psicológica y personas agresoras con las que desarrollo programas de eliminación de la violencia así como también he tenido la posibilidad de implantar programas de mejora de la convivencia en espacios educativos. He tenido muchas órdenes de alejamiento en mis manos, he tenido que llamar a la policía y volver a denunciar por reiterados incumplimientos de las órdenes de alejamiento, he vivido el pánico a salir a la calle por miedo al que pasará e incluso por el miedo a enfrentarse a espacios abiertos, a ser perseguidos o acosados.

Mi experiencia me cuenta, que las medidas legales apoyan pero el día a día con sus miedos, incertidumbres, decisiones y el daño ya realizado ¿Quién lo observa? ¿Quién ayuda a repararlo? ¿Quién lo protege?

Hay que dotar de mayor número de recursos y establecer protocolos de actuación coordinados y eficaces pero mis preguntas también se dirigen a los recursos sociales existentes y a la línea de intervención establecida 

¿Estamos en el buen camino?
 ¿Estamos orientando bien la forma de tratar e intervenir sobre la violencia?

Y una pregunta que me hago y no por ser la última es la menos importante?

¿El tratamiento informativo que se realiza ante las situaciones de violencia se encuentra en la línea adecuada, transmitiendo la información adecuada?